happiness isn't happiness without a violin-playing goat

lunes, abril 19, 2010

Capicua

Seremos viejas y pasearemos desnudas por las calles; o en togas de almidón, para festejar la sanidad mental de quienes le ponen bufandas a los arboles en invierno, y los que se preocupan por abrigar las veredas con mierda de perro.
Ya nadie mas va a estudiar; todos van a estar con garrotes en las manos -algunos en otras partes menos cómodas a la hora de salir a correr liebres-
Desconsiderados aquellos que no se coman la batería de su celular, y al puto televisor se le dio por asustar a la gente retorciéndose el plástico de la pollera.
Por la calle de Alcalá, un desfile de pequeños mamíferos con sus tapados de viejas madrileñas -París les quedo chico-
Plantaciones enteras de marihuana trafican hippies; de esos ya quedan pocos.
Baltazar juntando la caca de los burros del circo, que se llevan a Pinocho enjaulado; y al rubio de ojos verdes le estamparon 80 corchos quemados en la jeta y lo subieron a una constelación con cara de pato, vestido de rey. La gente grande (la que supera el metro veinte de altura) se mata a paraguazos por conseguir un caramelo, y los niños, cansados de cuidarlos, se fueron a tomar la leche.
Al otro día un gorrión se despierta empachado de tantas golosinas; es un problema, porque si le tiran el cuerito se queda sin plumas.
Y yo que dije? Mis felicitaciones al gato negro de la esquina, que no se cansa de desearle suerte a todo el que se le cruza... Yo los mandaría a cagar.

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