happiness isn't happiness without a violin-playing goat

lunes, abril 19, 2010

lunes 19 de noviembre de 2007

Me miro a los ojo, el ojo derecho (o el izquierdo del reflejo). La persona del otro lado me mira muy atenta, parezco interesarle; miro dentro de sus pupilas, que se agrandan y se achican haciendo foco en vaya a saber una qué.
Me mira mientras escribo, quizas quiera saber qué pienso. Coincidencias.
Tengo las cejas desprolijas y sin embargo una mirada impecable, atravieza carne y hueso; si, me gusta.
[Ya no se me ocurre cómo escribir lo que pienso. Que complicada la mente humana, no puede uno ni escribir la propia]
Anteojos sostenidos por nriz y orejas ajenas, y sin embargo a mi me descanza la vista.
Viendo el mundo a travez de dos cristales, dos marcos. Recuadran lo que mis ojos consideren importante o donde mi mente se detenga a pensar, como esta hoja de papel; mis ojos siguen atentos el trayecto del lapiz y mi mente lee algo ya escrito, y hacen eco las palabras en mi cabeza. No para de escribir, una carrera incesante hasta el proximo punto aparte. No, este no, este.
Enterrada entre libros que hace mucho que no leo y sin poder dejar de decir 'sin embargo'.
[Tengo que seguir escribiendo, algo va a salir] No, no sale nada.
Una linea, quizas dos o tres. Una circunferencia, una linea, un agujero, hacia la nada y hacia todo. La puerta de entrada a mi alma. Absolutamente todo proviene de ahi, empezando por mi y terminando en la punta de este lapiz. Ese es el ancho de mi basto mundo en este presente que describo tan debilmente. Ni la musica, por alta que sonaba, entraba en ese universo; y por momentos, mi universo se reduce a dos notas que llaman mi atencion, y me despegan del escritorio, con el que aora guardo una rigurosa distancia de entre 5 y 10cm, concentrada mientras escribo.
Quizas esta luz no es la adecuada, me acuerdo que cuando la compramos con mama decia ser amarilla. Yo realmente la noto MUY blanca.





Al final, me compre otra lamparita

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